El título del blog lo deja bien claro. Que no. Que no la vamos a convencer de lo contrario, ni falta que hace. Y no es que ella sea así, que lo es, sino que no se debe ni puede dar la vuelta a un gusto o no gusto.
A mi no me gusta el queso. Pues eso. El queso solo lo como en las pizzas, si a eso se le puede llamar queso. Nadie trata de convencerme para que cambie mi parecer, respetan que no me guste y punto. No hay más de lo que hablar. Pues a ella con el fútbol lo mismo, no le gusta y punto.
La cuestión es porqué escribo un blog (otro más), y porqué sobre este asunto. Si dejara a un psicoanalista hurgar en mi cerebro es posible que surgieran muchas películas de terror y/o comedia, pero ninguna respuesta a la pregunta que abre el párrafo (¿parrafada?): no hay respuesta. Llámenlo aburrimiento dominguero vespertino, ganas de dar por saco, diario de frustraciones nunca bien resueltas, lo que sea... pero el caso es que a mi mujer no le gusta el fútbol y a mi el título me gusta.
Mi idea, que no tiene porque ser ni buena ni comprendida, es hablar sobre una de las cosas que a mi mujer menos le gusta, y no me refiero a Hitler, la gastronomía aviar, Artur Mas, la ropa de Primark o los hippies, sino de fútbol.
Love is in the air
Ella, haciendo fotos
No hay comentarios:
Publicar un comentario